Fellini Satiricón

Año: 
1969
Film: 
Color
Duración: 
138 min
Producción: 
P.E.A. (Roma), Les - Productions Artistes Associeés (Paris)
Distribuidora: 
P.E.A. (Roma)
Censorship visa (viewed): 
54556
03/09/1969

Ascilto y Encolpio, dos jóvenes romanos, están enamorados del efebo Gitón. Ascilto se lo “roba” a Encolpio y lo vende a Vernacchio, actor de groseras pantominas. Encolpio consigue recuperar a Gitón y se refugia con él en un palacio, donde viven unos viciosos. Llega también Ascilto y Gitón revela que es él su "favorito". Encolpio quiere suicidarse pero un terremoto destruye el palacio. Pasado el peligro, Encolpio encuentra al viejo poeta Eumolpo que lo acompaña a ver a Tremalción, un esclavo liberado y enriquecido. Durante la fiesta en su mansión, al viejo poeta lo llenan de palizas y Tremalción se enorgullece en mostrar su tumba. Encolpio, convertido en esclavo, encuentra en el barco del pirata a Lica, Gitón y Ascilto. Gitón está obligado a juntarse con una niña, mientras Encolpio, vencido en el duelo por Lica, se convierte en su esposo. Las peripecias de los tres no paran: Encolpio es impotente, lo curan con el fuego sagrado de Enotea, lucha con el Minotauro. Luego, cuando Ascilto muere, se embarca en la nave de Eumolpo, rumbo a África. Cuando muere el viejo poeta, se niega a alimentarse con sus restos y, renuncia, de esta manera a ser heredero.

Crew

Dirección: Federico Fellini
Argumento: liberamente tratto da Petronio Arbitro
Guión: Federico Fellini, Bernardino Zapponi
Director de fotografía: Giuseppe Rotunno
Operador de cámara: Giuseppe Maccari
Efectos ópticos: Joseph Natanzon
Música: Nino Rota con la collaborazione di Ilhan Mimaroglu, Tod Docksader, Andrew Rudin
Idea de escenografía: Federico Fellini
Escenografía: Danilo Donati, Luigi Scaccianoce
Vestuario: Danilo Donati
Decoración del escenario: Danilo Donati
Asistente de diseñador de producción: Dante Ferretti, Carlo Agate
Asistente de diseñador de vestuario: Franco Antonelli, Renzo Bronchi, Dafne Cirrocchi
Asesor de pinturas: Rino Scordia
Supervisor de pintura: Italo Tomassi
Diseñador del foro: Giorgio Giovannini
Montaje: Ruggero Mastroianni
Ayudante montaje: Adriana Olasio
Post-producción: Enzo Ocone
Supervisor guionista: Norma Giacchero
Ayudante de dirección: Maurizio Mein
Asistente de dirección: Liliana Betti, Lia Consalvo
Maquillaje: Rino Carboni
Peinados: Luciano Vito
Consultor en latín: Luca Canali
Foto fija: Mimmo Cattarinich
Productor: Alberto Grimaldi
Jefe de producción: Enzo Provenzale
Asistente del director de producción: Lamberto Pippia, Gilberto Scarpellini, Fernando Rossi
Secretaria de producción: Michele Pesce

Cast

Martin Potter : Encolpio
Hiram Keller : Ascilto
Max Born : Gitone
Salvo Randone : Eumolpo
Mario Romagnoli : Trimalcione
Magali Noël : Fortunata
Capucine : Trifena
Alain Cuny : Lica
Fanfulla : Vernacchio
Danika La Loggia : Scintilla
Giuseppe Sanvitale : Abinna
Genius : liberto arricchito
Lucia Bosè : la matrona suicida
Joseph Wheeler : il suicida
Hylette Adolphe : la schiavetta
Tanya Lopert : l'imperatore
Gordon Mitchell : il predone
Luigi Montefiori : Minotauro
Marcello Di Falco : proconsole
Elisa Mainardi : Marianna
Donyale Luna : Enotea
Carlo Giordana : il capitano della nave
Pasquale Baldassarre : l'ermafrodita
Lina Alberti : l'idolo d'oro - parte tagliata al montaggio

Awards

1970
Nastro d’argento al mejor actor de reparto (Fanfulla), mejor fotografía en color (Giuseppe Rotunno), mejor guión (Danilo Donati y Luigi Scaccianoce), mejor vestuario (Danilo Donati)
1970
Nominación Oscar al mejor director (Federico Fellini)

Peculiarites

«El Satiricón de Petronio es un texto misterioso antes que nada porque es fragmentario. Pero su fragmentarismo es, en cierto sentido, emblemático. Emblemático del fragmentarismo general del mundo antiguo, tal y como se nos presenta hoy. Este es el verdadero encanto del texto y del mundo que ha sido representado en el texto. Para esta película me encontraba ante un paisaje desconocido, rodeado por una niebla espesa que, a veces, se despejaba y lo dejaba ver. El mundo de la antigüedad es, para mí, un mundo perdido con el que mi ignorancia me permite dar rienda suelta a la fantasía, la imaginación, alimentada por hipótesis y sugestiones desarraigadas de cualquier tipo de información o conocimiento de tipo histórico.»
Federico Fellini, Un regista a Cinecittà, Mondadori, Milano, 1988, p. 127

Reviews

Giovanni Grazzini
La Roma de Fellini no tiene nada que ver con la que hemos aprendido en los libros del colegio y que nos ha prestado el cine de las bigas. Es un lugar ubicado fuera del tiempo histórico, una zona del inconsciente en que las historias que nos relata Petronio se encajan entre los fantasmas de Fellini. [...] Su Satiricón es un recorrido por las historias para adultos. Si nos afecta es porque la voz de Fellini, mientras relata, se revela, casi se turba. Es bastante evidente que Fellini, hallando en las figuras antiguas la proyección de sus mismos interrogantes humanos y artísticos, se pregunta si la condición universal y eterna del hombre no se resume en el sentimiento demoníaco de la caducidad de la vida que pasa como una sombra.
"Corriere della Sera", 5 settembre 1969
Tullio Kezich
Fellini ha definido Satiricón “un ensayo de ciencia-ficción del pasado”, como si los romanos de la decadencia fueran observados por los viajeros asombrados de un disco volante. En este esfuerzo de objetividad, curiosamente, el director ha realizado una película tan subjetiva que reclama un análisis de tipo psicoanalítico. Es inútil preguntarse si la obra propone una interpretación plausible de la romanidad; si es, de alguna manera, una ilustración de Petronio.Las partes menos sorprendentes son, justamente, las que reflejan el texto o esbozan una cierta dimensión histórica. Al contrario, el estro fantástico del autor se desata en las vueltas por el barrio de Suburra, en la boda grotesca de Alain Cluny vestido de mujer, en la lucha final con el falso Minotauro. Casi siempre en un clima enfermizo, claustrofóbico, nocturno.
"Panorama", 18 settembre 1969
Angelo Solmi
Para nosotros Satiricón ha sido un esfuerzo excepcional para traducir algo misterioso e ignoto en imágenes figurativamente potentes. Podemos hablar de un largo sueño, lleno de aventuras. Los episodios son diferentes por calidad y gusto; pero no podemos negar que se ha producido un descubrimiento muy original del mundo antiguo, más allá de las frecuentes banalidades y lugares comunes. En el Satiricón hay monstruos y escalofríos, eso sí. La dimensión de la muerte siempre está presente: a lo mejor, seguro que sí, este es el tema que une los diferentes episodios desconectados de la película.
"Oggi", 17 settembre 1969