Y la nave va

Año: 
1983
Film: 
Color
Duración: 
132 min
Producción: 
RAI Radiotelevisione e Vides Produzione (Italia), Gaumont (Francia). Teatro di posa: Cinecittà
Censorship visa (viewed): 
79229
31/10/1983

Un transatlántico, Gloria N., está listo para zarpar. Nos encontramos en el puerto de Nápoles, estamos en julio de 1914. Alrededor del muelle hay una muchedumbre de niños y vendedores ambulantes, mientras llegan de prisa los pasajeros que deben embarcarse. Llegan también las cenizas de una cantante famosa, Edmea Tetua. Y es, precisamente, para esparcir estas cenizas en el mar que se ha organizado este crucero hacia Erimo. A bordo está también Orlando, un reportero, que entretiene a los pasajeros, en su mayoría cantantes, directores de orquesta, admiradores de Edmea. Una cantante quiere captar los secretos de su habilidad; un noble italiano transforma su camarote en un templo dedicado a Edmea. De la bodega sale un hedor insoportable de un rinoceronte que luego sacarán al puente y lo lavarán. Durante el viaje se rescatan a náufragos serbios que han huido tras el atentado de Sarajevo. La vida a bordo se anima hasta que, una vez llegados a Erimo, se esparcen las cenizas de Edmea en el mar. Un serbio lanza una bomba contra un acorazado austro-húngaro, que dispara a Gloria N. y se hunde. También el acorazado austro-húngaro se va a pique y estalla. El reportero Orlando se encuentra en un bote salvavidas junto con el rinoceronte, que rumia imperturbable.

Crew

Dirección: Federico Fellini
Argumento: Federico Fellini, Tonino Guerra
Guión: Federico Fellini, Tonino Guerra
Textos líricos: Andrea Zanzotto
Director de fotografía: Giuseppe Rotunno (Technicolor)
Operador de cámara: Gianni Fiore
Asistente de cámara: Gian Maria Majorana, Luigi Bernardini
Música: Gianfranco Plenizio (diretta dall'autore)
Orquesta y coro: RAI Radiotelevisione italiana
Director de coro: Ines Meisters
Maestro collaboratore: Elvio Monti
Escenografía: Dante Ferretti
Vestuario: Maurizio Millenotti
Asistente de diseñador de vestuario: Barbara Mastroianni
Coreografía: Leonetta Bentivoglio
Diseñador del foro: Nazzareno Piana, Massimo Razzi
Decoración del escenario: Massimo Tavazzi, Francesco Lo Schiavo
Pinturas y frescos: Rinaldo Geleng, Giuliano Geleng
Pintor decorados: Italo Tomassi
Esculturas: Giovanni Gianese
Efectos: Adriano Pischiutta
Montaje: Ruggero Mastroianni
Ayudante montaje: Adriana Olasio, Leda Bellini, Rosanna Landi
Ayudante de dirección: Giovanni Arduino
Asistente de dirección: Andrea De Carlo
Supervisor guionista: Norma Giacchero
Director de producción: Lucio Orlandini
Guión: Catherine Breillat (troupe francese)
Ayudante de dirección: Terry Nahon (troupe francese)
Director de producción: George Dybman (troupe francese)
Asistente del director de producción: Willy Rahau (troupe francese)
Adaptación de los diálogos italianos: Roberto De Leonardis

Cast

Freddie Jones : Orlando
Barbara Jefford : Ildebranda Cuffari cantante
Vittorio Poletti : Aureliano Fuciletto cantante
Peter Cellier : Sir Reginald Dongwy
Elisa Mainardi : Teresa Valegnani cantante
Norma West : Lady Violet Dongwy
Paolo Paoloni : il maestro Albertini
Sara Jane Varley : Dorotea
Fiorenzo Serra : il granduca di Harzock
Pina Bausch : la principessa Lherimia
Pasquale Zito : il conte di Bassano
Janet Suzman : Edmea Tetua
Linda Polan : Ines Ruffo Saltini
Philip Loche : Primo ministro
Jonathan Cecil : Ricotin
Maurice Barrier : Ziloev cantante
Fred Williams : Sebastiano Lepori cantante
Elizabeth Kaza : produttrice
Mara Zampieri : Ildebranda Cuffari cantante
Elizabet Norberg Schulxz : Ines Ruffo Saltini cantante
Nucci Condò : Teresa Valegnani cantante
Giovanni Bavaglio : Aureliano Fuciletto cantante
Carlo Di Giacomo : Sebastiano Lepori cantante
Boris Carmeli : Ziloev cantante
Bernadette Lucarfini : Secondo soprano serbo cantante
Bruno Beccaria : Tenore serbo cantante

Awards

1984
Nastro d’argento al mejor director (Federico Fellini), mejor fotografía (Giuseppe Rotunno), mejor escenografía (Dante Ferretti), mejor vestuario (Maurizio Millenotti), mejores efectos especiales (Dante Ferretti)
1983-1984
David de Donatello a la mejor película, mejor guión (Federico Fellini y Tonino Guerra), mejor fotografía (Giuseppe Rotunno), mejor escenografía (Dante Ferretti)
1983-1984
Premio David Luchino Visconti a Federico Fellini en homenaje a su carrera
1986
Premio Sant Jordi a la mejor película en lengua extranjera

Peculiarites

«Me gustaría que en la entrada de los cines se colocaran unos carteles que digan: 'No hay nada más de lo que ven'. O bien: 'No se esfuercen en ver qué hay detrás. De lo contrario, correrán el riesgo de no ver ni siquiera lo que hay delante'. [...] La película relata simplemente la historia de un viaje en barco para esparcir las cenizas de una célebre cantante de los años 20. Algunos amigos míos me han dicho que es una película terrible, que tiene algo obscuro y amenazador, mientras yo, al contrario, creo que, en el fondo, es alegre. [...] En Y la nave va he expresado, más o menos de manera sincera, más o menos de manera artificiosa [...] el sentido de extravío que nos invade. El temor a lo peor es un estado de ánimo o un presentimiento con el que convivimos desde hace mucho tiempo y, según parece, no está destinado a abandonarnos. [...] No me parece que el rinoceronte que navega en ‘Gloria N.’ se parezca al monstruo que sale en la playa al final de La Dolce vita. Un símbolo no se puede explicar, porque va más allá del concepto, más allá de la razón, porque contiene elementos irracionales o míticos. ¿Por qué me quieren obligar a explicárselo? En cualquier caso, el rinoceronte que está en el barco, si tiene un significado, este debe considerarse en sentido totalmente contrario. El monstruo de La dolce vita era un espejo de la degeneración del protagonista, mientras el rinoceronte de Y la nave va podría aludir a una interpretación, por ejemplo, de este tipo; la única tentativa de evitar el desastre, para no precipitar en la catástrofe. Podría ser el intento de recuperar la parte inconsciente, profunda, saludable de nosotros mismos. Y es, precisamente, en este sentido que podría explicarse la frase "dejarse nutrir por la leche del rinoceronte". Pero se trata de explicaciones torpes, como esa comparación torpe entre el rinoceronte y el monstruo de La dolce vita. Una fantasía, si es auténtica, lo contiene todo y no necesita explicaciones.»
Fellini. Raccontando di me, conversazioni con Costanzo Costantini, Editori Riuniti, Roma, 1996, pp. 182-185

Reviews

Morando Morandini
El mar es de mentira, el acorazado es una silueta, toda la película se ha rodado en un estudio. ¿Y por qué, entonces, el público lo acepta? Me he respondido que la verdad de sus imágenes se impone en el espectador con la evidencia de un sueño. Como en la vida nunca tenemos la posibilidad de elegir nuestros sueños, ya que éstos nos eligen a nosotros, de la misma manera, Y la nave va golpea a nuestra puerta como un sueño, más bien, con la fuerza - dice Caillois - "como un visitador impaciente e indecoroso" [...] Felliniana sin fellinismos, o casi, se trata de una película sobre la música que tiende hacia la música (pero la falta de Nino Rota se nota...). Todo está marcado por el luto, pero la película es serena y dulcemente distante. Está llena de muchas bellezas pero sin predominios escenográficos; a ratos es alarmante y angustiosa pero también divertida, alegre, dominada por un tranquilo y cauto amor a la vida. Y la nave va es una película diferente: es la primera etapa de la tercera edad de Fellini. Esta diferencia se advierte también en la actitud hacia las figuras y figuritas que se agolpan en la nave, entre las debemos mencionar, al menos, a la enigmática princesa ciega Pina Bausch. Fellini oculta su gusto por la caricatura, la burla chistosa, lo monstruoso. Hay cariño, pero con cierta distancia crítica, hacia estos personajes y, sobre todo, hay respeto.
"Il Giorno", 7 ottobre 1983
Tullio Kezich
Sin embargo, se trata de una película con tantos cajones secretos, llena de dobles fondos y de sorpresas. Muy fácil de entender incluso para un niño, se multiplica de inmediato en una extrema variedad de sugestiones y significados. Y la nave va es, ante todo, algo que tenemos que ver porque es bonita, desbordante de animación y de colores. Luego, hay que reflexionar pero no de manera sistemática, no con el espíritu de quien busca una respuesta a un problema. Entre las contradicciones de Fellini, enemigo desde siempre de cualquier forma de “engagement”, existe también aquella de no conseguir sustraerse al momento en que vive. Y tampoco a la tentación del "gurú" que, después de ser tan reclamado, emite de mala gana un veredicto, un viático, algo que ayuda a vivir. La imagen de Orlando con el rinoceronte en el mismo bote, como un Ismael que haya subido a Moby Dick en los restos del barco. El Testigo y el Monstruo, la Inteligencia y la Naturaleza en su totalidad: juntos en lo único que flota, en el agua, después del naufragio de todas las grandes naves de la historia, indispensables los dos, imprescindibles, unidos para siempre. Una película que se puede ver sin la obsesión de las super-preocupaciones y super-compromisos. Solo ese cuentito del que Fellini ha hablado tanto. Pero también una película que se debe hojear imagen por imagen, adelante y atrás, viéndola y volviéndola a ver en la espera inexorable de que se cumpla el milagro de la agnición. Porque en esa muchedumbre de personajes burlescos y de caricatura, alegres o amenazantes, allí en un rinconcito de la foto de grupo, entre una dama y un oficial, entre un serbio y un trabajador de la caldera, estamos nosotros también.
"La Repubblica", 7 ottobre 1983
Alfio Cantelli
Si Y la nave va quería ser un gran espectáculo, sí, lo es, pues confirma la gran vitalidad creativa de Fellini que es capaz de renovar su lenguaje sin tensiones y dolores aparentes, siguiendo un ritmo biológico y, a la vez, fantástico. Un ritmo que va de las exuberantes máscaras grotescas hasta un enfoque solar y vital con los personajes-símbolo de sus visiones. El prólogo, sorprendente, contiene la clave de la película, con la llegada de los pasajeros que se embarcan en la nave Gloria N. Se rodó con los modales de los cinediarios Pathé, movimientos desordenados, damas con velos, caballeros con mostachos que avanzan en cortejo con el cofre de las cenizas de la famosa cantante lírica Edmea Tetua, que serán esparcidas, al final del crucero, en una isla del Mediterráneo. Poco a poco emergen los sonidos y, pasando a través de la sepia y del blanco y negro, afloran los colores.
"Il Giornale", 7 ottobre 1983