Ginger y Fred

Año: 
1985
Film: 
Color
Duración: 
125 min
Producción: 
PEA (Roma), Revcom Films in associazione con Anthea (München), in collaborazione con Rai Uno. Teatro di posa: Cinecittà
Distribuidora: 
internazionale Sacis, italiana Istituto Luce, Italnoleggio Cinematografico
Censorship visa (viewed): 
81020
30/10/1985

Amelia, ex bailarina llamada "Ginger", viuda y dueña de una pequeña industria, baja en la estación de Términi, en Roma. Tiene que actuar en la televisión y bailar, treinta años después, con su viejo compañero, en arte "Fred". Estamos en Navidades, hay gran confusión. Ginger sube a una furgoneta donde encuentra a extraños personajes, llega a un gran hotel donde todo el personal está delante de la televisión, cautivado por un partido de fútbol. Fred todavía no ha llegado y Ginger baja a la calle, donde es rodeada por un grupo de motoristas amenazadores. Vuelve a su habitación, oye roncar a alguien y descubre que es Fred. Está envejecido, maltrecho y ha aceptado participar en el espectáculo solo por dinero. Los dos querrían al menos ensayar su viejo número pero no lo consiguen por el alboroto de los extraños personajes, que han sido invitados, como ellos, a participar en el programa Ed ecco a voi. Al final, lo consiguen pero es un desastre. Solo las felicitaciones del presidente de la televisión los convencen a participar en el espectáculo y cuando llega la hora de actuar es un éxito. En la estación, mientras están por partir, los reconocen y firman autógrafos. Luego, Fred le pide a Ginger que le preste un poco de dinero y se separan. Ella se va. Las luces de los andenes se apagan y queda solo la televisión con sus apabullantes anuncios publicitarios.

Crew

Dirección: Federico Fellini
Argumento: Federico Fellini, Tonino Guerra
Guión: Federico Fellini, Tonino Guerra, Tullio Pinelli
Director de fotografía: Tonino Delli Colli, Ennio Guarnieri
Operador de cámara: Aldo Marchiori, Carlo Tafani, Gianni Fiore
Asistente de cámara: Gianfranco Torinti, Antonio Scaramuzza, Marco Sperduti, Luca Luparini
Música: Nicola Piovani (diretta dall'autore)
Escenografía: Dante Ferretti
Asistente de diseñador de producción: Franco Ceraolo
Efectos especiales: Adriano Pischiutta
Vestuario: Danilo Donati
Decoración del escenario: Gian Franco Fumagalli
Diseñador del foro: Nazzareno Piana
Asistente de diseñador de vestuario: Rosanna Andreoni
Pinturas: Rinaldo Geleng, Giuliano Geleng
Coreografía: Tony Ventura
Montaje: Nino Baragli, Ugo De Rossi, Ruggero Mastroianni
Ayudante montaje: Marcello Olasio
Supervisor guionista: Norma Del Pace Giacchero
Ayudante de dirección: Gianni Arduini
Asistente de dirección: Filippo Ascione, Daniela Barbiani, Eugenio Cappuccio, Anke Zindler
Maquillaje: Alfredo Tiberi
Peluquera: Aldo Signorelli, Rosa Luciani, Giancarlo Marin
Productor: Alberto Grimaldi
Organización general: Luigi Millozza
Director de producción: Walter Massi, Gianfranco Coduti, Roberto Mannoni, Raymond Leplont
Asistente del director de producción: Tullio Lullo, Fernando Rossi, Vieri Spadoni, Franco Marino
Secretaria de producción: Alessandro Mancini, Lyda Garozzo, Carla Ferroni, Maurizio Pigna, Filippo Spoletini, Marcello Mancini
Director doblaje: Mario Maldesi
Mezclador de sonido: Fausto Ancillai

Cast

Giulietta Masina : Ginger
Marcello Mastroianni : Fred - ep. Roma
Franco Fabrizi : presentatore
Frederick Ledenburg : ammiraglio
Augusto Pederosi : travestito
Martin Maria Blau : aiuto regista
Jacques Henri Lartigue : il frate volante
Toto Mignone : Toto
Ezio Marano : intellettuale
Antonie Saint Jean : assistente
Frederick Thun : sequestrato
Antonio Lorio : ispettore TV
Barbara Scoppa : giornalista
Elisabetta Flumeri : giornalista
Salvatore Billa : Clarke Gable
Ginestra Spinola : madre voci trapassati
Stefania Marini : la segretaria TV
Francesco Casale : mafioso
Gianfranco Casale : mafioso
Gianfranco Alpestre : avvocato
Filippo Ascione : pianista
Elena Cantarone : infermiera
Cosimo Chiusoli : la moglie dello spretato
Claudio Ciocca : cameraman
Sergio Ciulli : figlio voci trapassati
Federica Paccosi : ballerina
Alessandro Partexano : marinaio
Tiziana Bucarella
Leonardo Petrillo : Marcel Proust
Renato Grilli : Franz Kafka
Daniele Aldrovandi : Marty Feldmann
Barbara Montanari : Bette Davis
Barbara Golinska : Marlene Dietrich
Luigi Duca : Adriano Celentano
Eolo Capritti : Kojak

Awards

1986
Nastro d’argento al mejor actor (Marcello Mastroianni), mejor actriz (Giulietta Masina), mejor guión (Dante Ferretti), mejor vestuario (Danilo Donati)
1985-86
David de Donatello al mejor actor (Marcello Mastroianni), mejor música (Nicola Piovani), mejor vestuario(Danilo Donati)
1985-86
Premio David René Clair a Federico Fellini por la película
1986
Nomination BAFTA (British Academy of Film and Television Arts Awards) a la mejor película en lengua extranjera (Federico Fellini y Alberto Grimaldi)

Reviews

Giovanni Grazzini
Testigo de una civilización encaminada a autodestruirse a través de un sistema de comunicaciones que adultera el conocimiento, el cine del nuevo Fellini es, por tanto, una queja sobre la falta de credibilidad de los mensajes trasmitidos entre pueblos, individuos e instituciones, que no están inspirados en valores absolutos, sino en metáforas de verdades provisionales. Es el quejido de un artista que en cada uno de sus personajes, en sus amores clandestinos, en sus intrigas, en sus movimientos celestes o brutales capta las muecas de la sociedad y las ilusiones de alguna alma cándida. Un cine desalentador, pues. Si, una vez más, la potencia de la representación, la habilidad de los retratos, lo tragicómico de ciertas situaciones no volcara la congoja de la mofa. [...] Focalizando el tema de la imitación y reconstruyendo casi todo en interiores, Ginger y Fred es la mejor película que se ha realizado hasta ahora sobre la irrealidad en que vivimos, codificada por la televisión. Debemos alegrarnos de que le haya tocado a Fellini, un maestro del cine, recordarnos, jugando de manera amarga, que desde hace mucho tiempo somos todos unos sosias y, a lo mejor, es por esto que nos sentimos fuera de lugar en la tierra. Y ya no sabemos a quién tenemos que parecernos.
Il cinemondo. Dieci anni di film 1976-1986, Laterza, Roma-Bari, 1987
Morando Morandini
La comparación con La dolce vita no es casual y no solo por la razón, un poco trivial, que un autor - un Fellini, especialmente - sigue haciendo siempre la misma película. Lo que las revistas y semanales supusieron, hace veintiséis años, para La dolce vita, lo es hoy, para Ginger y Fred, el mundo de la televisión con sus mega-espectáculos. No cabe duda de que Fellini siga siendo siempre el mismo: coplero, mago, ilusionista, histrión, mistificador, dispuesto a todo con tal de jugar las cartas del espectáculo, con tal de celebrar la representación, con tal de sugerir que, a pesar de todo, la vida tiene una dulzura profunda, irrenunciable [...] La mirada de Fellini me parece que ha cambiado: es más desalentadora. Si La dolce vita podía definirse como un viaje a través del disgusto, Ginger y Fred es una travesía por el mar de la vulgaridad. Y la vulgaridad es aquella de la televisión, del diluvio publicitario, de la civilización del consumo. Esto se comprende incluso a través de las pocas e inequívocas señales que la película manda acerca del mundo externo al megaespectáculo: la degradación de Roma, por ejemplo.
"Il Giorno", 14 gennaio 1986
Tullio Kezich
Una película rodada de manera magistral y que renueva el éxito de una famosa marca de fábrica. ¿Pero qué diablos de película es? ¿Nace, simplemente, de la necesidad de darles una oportunidad a Giulietta y Marcello? ¿O nace de una necesidad expresiva, para añadir algo a lo que ya sabíamos de Fellini y de su mundo? La respuesta cuasi unánime de los periodistas franceses, preocupados por la invasión de Berlusconi, es que Ginger y Fred es una denuncia ante el genocidio cultural, perpetrado en la degeneración del fenómeno televisivo. Otros contestan que no se trata solo de un panfleto contra la televisión, sino contra toda la sociedad de hoy. Una especie de Ensayo de Orquesta II [...] La moraleja estoica de Ginger y Fred es que, tal vez, no hay nada que entender, solo hay que vivir. Hay que aprender a flotar como hacía Marcello en La dolce vita, aunque las aguas poco a poco se convierten en el Estigia, tal y como en la concebida y jamás realizada El viaje de G. Mastorna. Aunque hoy en día, tenemos la impresión de flotar en un mar contaminado como Ginger y Fred.
"La Repubblica", 13 gennaio 1986
Roberto Silvestri
Imagínense esta película como un espectáculo parido por la imaginación de Costanzo, Tortora, Aiazzone, Ed Sullivan, Rai 3 sección documentales, Silvio Noto y Jerry Lewis. A todo esto Fellini le da un toque de maestro, ese quid que transforma la noche en luz, lo vulgar en sublime, el informe videocasete en Berlusconi. Cuando decimos "vulgar" no nos referimos a algunas secuencias atrevidas, como la escena del inventor de la prenda interior comestible que demuestra cierta vulgaridad, ni a esa capacidad tan difícil de robar a nuestra comedia crepuscular que se burla solo de los débiles, viejos, niños y cojos. Sino a la magia de saber hablar de todo y de todos, a la pueblerina conquista del público, que Fellini, desde luego, conoce al menos como Pippo Baudo y Mike Bongiorno y controla con el instinto del zorruno que no necesita firmar contratos con Tele 5.
"Il Manifesto", 25 gennaio 1986